1.- Parece que a algunos de los organizadores les ha salido el tiro por la culata, a la vista de los resultados e incidentes, claramente a favor de los independentistas.
2.- La irresponsabilidad política sigue siendo abrumadora, como no es por otra parte imprevisible a la vista de la calidad de nuestros políticos: no se puede seguir fomentando el discurso de que prima lo que diga el pueblo, puesto que el pueblo también ha dicho que prima el status quo jurídico existente.
3.- La reforma constitucional es posible y existen formas de hacerla: no se puede alimentar vías extraconstitucionales, porque un Estado Democrático siempre es un Estado de Derecho, y no necesariamente al revés.
4.- No se puede hacer una reforma constitucional sin acuerdos de la mayoría política cualificada.
5.- No se puede alimentar la crítica a un órgano constitucional, cuando los principales responsables de su situación son los partidos políticos (TODOS).
6.- Es absurdo fomentar que los magistrados se mueven por la aplicación de criterios políticos y no jurídicos. En cambio, los partidos jamás se mueven por criterios jurídicos, sino a pesar de ellos. El Imperio de la Ley JAMÁS debe ser cuestionado si no queremos acabar muy mal todos. La Ley siempre está por encima de los intereses particulares.
7.- La situación actual era previsible hace unos cuantos años: la responsabilidad no la tiene el TC. Que cada uno cargue con sus culpas, y sobre todo, el Gobierno que ha promovido y fomentado una situación que muchos preveían en su momento.
8.- ¡Qué curioso!: Un millón de personas después la noticia principal de los periódicos es que España se enfrenta a Países Bajos en la final del campeonato mundial de fútbol.
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