No es la primera vez que escribo sobre la Universidad en Xornal.com, especialmente sobre su relación con el mundo de la Empresa y sobre la muy deficiente vertebración del sistema universitario gallego, que ahora sí parece que se quiere encauzar con algo de coherencia y racionalidad, aunque sigan manteniéndose sombras en el horizonte. Principalmente, y como siempre, cuando se analizan los estudios universitarios considerando sólo los aspectos puramente económicos. Me estoy refiriendo a las carreras de Letras, que viven un momento complicado.
Pero no voy a retomar ninguno de estos temas, sino que quiero hacer algunas consideraciones en voz alta a propósito de la propuesta del ministro de Justicia de abrir la judicatura y la fiscalía a los mejores expedientes universitarios. Una propuesta, como mínimo, interesante y digna de estudio.
Interesante porque se incentiva la motivación de los estudiantes de Derecho, que ven más cercana que nunca la posibilidad de acceder a puestos para los que tenía que armarse de una paciencia bíblica y derrochar un esfuerzo casi sobrehumano.
Y digna de un estudio detallado y cuidadoso porque podríamos incurrir de nuevo en el mismo error en el que Universidad y Empresa incurren a diario: no se cuestionan cómo se valora un expediente universitario.
Me dirán que por la nota media. Evidentemente. Pero piensen en dos casos: un estudiante que realiza sus estudios de Derecho en siete años, asegurando un volumen de estudio anual lo suficientemente asequible para optar a las mejores notas. Es decir, este estudiante preferiría desviar a alargar la carrera parte del tiempo que iba a destinar a preparar su oposición a juez, pero asegurando una nota media alta.
Un segundo estudiante opta de la siguiente forma: demuestra que su capacidad de trabajo y asimilación es altísima, y adelanta la terminación de sus estudios un año, es decir, finaliza un año antes de lo que se considera “normal”. La diferencia, pues, con el estudiante anterior es, en términos de tiempo, de tres años menos aunque consiga una nota media más baja.
¿Cuál es mejor estudiante y cuál, en definitiva, es un mejor expediente?
Evidentemente, habría que incluir índices correctores que valorasen otras opciones a la hora de calcular las medias de los expedientes, y eso todavía no se está haciendo, para demérito de la Universidad y para equivocación de las empresas. No sólo hay que valorar el dato numérico de la media por crédito.
Pero no voy a retomar ninguno de estos temas, sino que quiero hacer algunas consideraciones en voz alta a propósito de la propuesta del ministro de Justicia de abrir la judicatura y la fiscalía a los mejores expedientes universitarios. Una propuesta, como mínimo, interesante y digna de estudio.
Interesante porque se incentiva la motivación de los estudiantes de Derecho, que ven más cercana que nunca la posibilidad de acceder a puestos para los que tenía que armarse de una paciencia bíblica y derrochar un esfuerzo casi sobrehumano.
Y digna de un estudio detallado y cuidadoso porque podríamos incurrir de nuevo en el mismo error en el que Universidad y Empresa incurren a diario: no se cuestionan cómo se valora un expediente universitario.
Me dirán que por la nota media. Evidentemente. Pero piensen en dos casos: un estudiante que realiza sus estudios de Derecho en siete años, asegurando un volumen de estudio anual lo suficientemente asequible para optar a las mejores notas. Es decir, este estudiante preferiría desviar a alargar la carrera parte del tiempo que iba a destinar a preparar su oposición a juez, pero asegurando una nota media alta.
Un segundo estudiante opta de la siguiente forma: demuestra que su capacidad de trabajo y asimilación es altísima, y adelanta la terminación de sus estudios un año, es decir, finaliza un año antes de lo que se considera “normal”. La diferencia, pues, con el estudiante anterior es, en términos de tiempo, de tres años menos aunque consiga una nota media más baja.
¿Cuál es mejor estudiante y cuál, en definitiva, es un mejor expediente?
Evidentemente, habría que incluir índices correctores que valorasen otras opciones a la hora de calcular las medias de los expedientes, y eso todavía no se está haciendo, para demérito de la Universidad y para equivocación de las empresas. No sólo hay que valorar el dato numérico de la media por crédito.
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